lunes, 27 de mayo de 2013

Un buen escritor, definición

La ceremonia

Paco me abre la puerta del bar, cerrada con llave. Es para evitar que se le instalen los borrachos, son poco más de las siete. El único mozo no ha llegado todavía, así que luego de una corta espera es Paco mismo quien sirve. Primero deposita a mi izquierda el plato con las tostadas. Se ven doradas, acomodadas en una pirámide, pero más me llama la atención la delicadeza del gesto. Raro en Paco, que además de ser el dueño es algo huraño. "¡Perfectas!", no puedo menos que decirle. Paco sirve el café de una jarra de acero dejándolo caer en forma intermitente, aunque permanezco callada, sabe hasta dónde llenar la taza antes de agregar la leche. Adivino en él a un mozo de años, tal vez en algún viejo bar de Avenida de Mayo. Lo suyo es mucho más que un simple despacho, lo suyo es una ceremonia de salutación a la mañana.

El mozo, que recién ahora hace su ingreso, me saluda sorprendido. Minutos más tarde deja a un costado el vaso con soda que Paco -comerciante al fin- omitió traerme.

El ego del tipo

El hombre -¿venezolano, ecuatoriano?- se detiene frente a mi paño con su mujer e hija. Pero no para ver mi mercadería, sino la del puesto al costado. La mujer duda... que la remera blanca, que la negra, que la chica, que la grande. Aguanto diez largos minutos antes de pedirles que por favor se corran, que me tapan el frente. Para qué. Yo soy una grosera. Una grosera, sí, y una maleducada. Una mala vecina, además. Porque "éste es un espacio público y si yo quiero me quedo aquí seis horas". Y además quién querría detenerse ante mi puesto. El hombre sigue y sigue, por más que le explique que los frentes son como nuestra vidriera.

-¿Y dónde quiere que espere?

Señalo con ambas manos el espacio contiguo, ya exasperada.

-¡En el puesto de ella!
-Ud es una maleducada.
-Me parece que el maleducado es ud, se lo pedí de buena manera y mire cómo reacciona.
-No, la maleducada es ud.
-Está bien, como ud diga.

Mi compañera, a todo esto, parece crucificarse con una remera abierta entre los brazos. "No me hagan perder ventas a mí, yo qué culpa tengo...." "No, no es por ud, sino por la mala vecina que tiene", etc, etc. No compran nada, la mujer no parece decidida. Antes de irse, el hombre lanza un último lástima la vecina que tiene, yo por mi parte agradezco su amabilidad y le deseo una buena estadía. Alcanzo a ver el gesto de la mujer ("vamos, vamos") tomándolo del brazo para alejarlo.

Me siento junto a Dani, el librero anarquista. "Qué vena me hizo agarrar un tipo, recién. Se paró con la mujer y la hija frente a mi puesto, tapando todo el frente...", y le cuento la historia.
Dani entiende.

-Yo a veces tengo que decir: "Muchachos, por qué no se paran a charlar en otro lado, que me tapan el puesto".
-En tantos años de feria es la primera vez que me pasa, la mayoría de la gente dice "Disculpe, no me di cuenta". Qué loco, no? El ego del tipo. Yo le hubiese dicho eso mismo a cualquiera, pero él lo tomó como algo personal.

Una señora levanta algo de mi paño, me alejo a atenderla. Al rato vuelvo con Dani.

-¿Viste que te hablé del ego del tipo? ¿Y qué pasa con el mío? Hace veinte minutos que estoy rumiando el tema...

Dani me convida rebanadas de banana frita. "Ah, ¿de la africana?" Saben bien, sequitas y crujientes. "Es negra, no sé si africana".

Un buen escritor

"Che, pasame el Página que quiero anotar algo". "¿Qué?", pregunta Dani.
"Una definición, está muy buena..."

Es de Benjamín y figura en El arte de narrar: "Un buen escritor dice exactamente lo que quiere decir". Lo anoto en mi cuaderno Gloria de 5 hojas (el resto de las otras 24 fue arrancado vaya saber cuándo y con qué fines).

-Por más que el escritor diga lo que quiere decir, el lector después interpreta lo que él quiere.
-No si el escritor es claro.
-No sé, el otro siempre va a poner su propia historia en medio. Había un sketch con Henny Trayles y Jorge Luz, donde ella hacía de crítica y él de cineasta, como si te dijese un Bergman...
-Ajá.
-Ella interpretaba sus películas y siempre la chingaba. Ponele que le decía "Ud en esa escena pasó del color al blanco y negro para sugerir la pérdida de la alegría" y él le contestaba "¡Nada que ver! Justo ahí se me terminó el rollo a color y seguí con lo que tenía a mano".
-Sí, una vez le preguntaron a Quino por qué dibujaba al papá de Mafalda arrodillado entre sus macetas, si simbolizaba con eso su deseo de volver a la naturaleza... Y Quino contestó que si no lo dibujaba así, no le entraba en el cuadrito.

2 comentarios:

  1. Su profunda mirada artística de los hechos cotidianos, hace que todos parezcan bellos momentos, aunque sean una cagada, ja!
    De dónde sacó esa lente que la hace ver de esa manera tan especial?
    Charly Garcia cantaba hace años: "... yo nací para mirar, lo que pocos pueden ver..." Me parece que se inspiró en Ud.
    Besos

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  2. Gracias Nayru, qué dulce. Tal vez sea como dice Dady Brieva, que aprendió a adivinar porque no veía bien.

    Le cuento que por aquí suenan los truenos, el cielo está gris y hace calor. Y yo tomando Ibuprofeno 600, con un dolor en el talón derecho que para qué le cuento. Como decía un bloguero (en alusión a lo doméstico de muchos comentarios), "me voy a regar los malvones y vuelvo".
    Besos

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