jueves, 25 de septiembre de 2014

Enamorate de la plancha



Enamorate de la plancha. No quiero olvidarlo, así que repito: enamorate de la plancha. Me dijo una señora que le dijo a su hija. "Pero a mí no me gusta planchar, má!" "Por eso, enamorate de la plancha, como si fuese tu marido". Pero no es mi marido, protestó la hija. La señora gesticuló en el aire mientras me contaba. "Vos encontrale la vuelta, encontrá algo que te guste de la plancha".

La hija de la señora trabaja con un tío, como camarera de un restaurant. "Antes de salir me doy vuelta para ver cómo dejan esa cocina cada noche. Parece la cocina de casa, má". A las ollas las sumergen en un tacho de cincuenta litros con algún químico que las deja nuevas. Y después las cuelgan a la vista.

Ud trabajó limpiando casas, no?, le pregunté a la señora. Sí, dijo ella. Y pude ver cubiertos relucientes, almohadas ahuecadas y pisos impecables.

Enamorate de la plancha (de cualquier tarea tediosa). Funciona.

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