Tan tranquilos que estábamos
Yo no sé, hay laburos simples. Quiero decir, puede uno ser panadero, taxista, mago, escritor, dibujante, actriz, modista. Vendedora, artesana, maestra, recepcionista, peluquero, lavacopas, paseador de perros. Hasta Burumbumbúm de la Nación, si me presionan (así llamábamos en casa a los diputados, senadores, asesores y demás). Pero qué sé yo.
-¿En qué laburás?
-Soy licenciado en tecnología ambiental y doctor en física.
-Ah!
-Trabajo con materiales nanoestructurados obtenidos por fotopolimerización catiónica de epoxis modificadas con copolímeros de bloque.
(Ah!)
"El tránsito seguro, también lo hacés vos..."
Días pasados acerté a escuchar a un instructor de manejo de una escuela. Tiene razón. "Si los padres quieren que un hijo juegue al tenis, lo mandan a un profesor de tenis. Si quieren que la nena estudie piano, a una profesora de piano. Pero si desean que alguno aprenda a manejar, le dicen: el domingo salimos a dar un par de vueltas y te enseño... Y no debería ser así." El hombre se llama Fernando Ciucci y me pareció muy sensato. Tanto, que hoy compré el Manual para obtener la licencia de conducir. Aunque no tenga auto, una bici me mira esperando el sol.
La hermana
"¿Le puedo tomar una foto? Ud me hace acordar mucho a mi hermana", pregunta el turista, uno más de los brasileros que caminan la feria. "Sí, claro", accede Nora. "Falleció hace un año y medio. Un año y medio, no?", consulta el hombre con su esposa. "Sí, un año y medio", confirma ella. "Pobrecita", dice Nora. Y repite: "Pobrecita, hace poco". El hombre la toma del brazo y enfrenta a la cámara. "¿A ver, a ver?", dice Nora, buscándose en el visor.
Es una hermosa foto. Con miradas llenas de luz, los dos celebran el reencuentro.
martes, 10 de septiembre de 2013
jueves, 5 de septiembre de 2013
María Teresa y Enrique
¿Hombre de pocas palabras, ahura que dice? El Enrique, vea mire.
"Creo que el amor no está en el objeto amado, sino en el sujeto que ama". María Teresa, reportaje de Gente.
martes, 3 de septiembre de 2013
Ser, hacer y tener
Qué cosa, los viejos. Algunos viejos. No pueden hacer, no pueden tener. Se limitan a ser.
VERSÍCULO 41
Un gran erudito oye hablar del Tao
e inicia una practica diligente.
Un erudito corriente oye hablar del Tao
y retiene algo y se pierde algo.
Un erudito inferior oye hablar del Tao
y ruge de risa.
Sin esa risa, no sería el Tao.
Hay dichos provechosos acerca de esto:
el camino de la iluminación parece oscuro,
avanzar parece una retirada,
el camino fácil parece difícil,
el verdadero poder parece débil,
la auténtica pureza parece manchada,
la verdadera claridad parece oscura,
el arte más grande parece poco elaborado,
el amor más grande parece indiferente,
la mayor sabiduría parece infantil.
El Tao está oculto y no tiene nombre.
El Tao por sí solo nutre
y hace que todo se cumpla.
VERSÍCULO 48
Aprender consiste en acumular día a día
La práctica del Tao consiste en reducir día a día.
Reducir y reducir hasta no hacer nada.
Cuando no se hace nada, no se deja nada sin hacer.
La verdadera maestría se puede adquirir
dejando que las cosas sigan su camino.
No se gana nada interfiriendo.
¿Se limitan a ser?
lunes, 2 de septiembre de 2013
Le sale igual
Lo primero que observé, fiel a mi costumbre de detenerme en las facciones, fueron sus pestañas en ángulo recto a fuerza de usar el arqueador. La chica andaba juntando firmas para que se tomen medidas por los "ruidos molestos". No sé si tanto, me gusta la música que tocan, dije yo. A mí también, contestó ella. Es más, la primera vez se acercó a escucharlos y hasta bailó y todo. Pero ahora no puede... nada. No puede leer, no puede dormir la siesta, no puede mirar una película. Firmé, previa aclaración de que no me gustaría que los echen, sólo hacerles bajar el volumen. Y que ella debería redactar la nota nuevamente, aclarando bien ese punto. Los músicos pretenden (sigue ella) que sea la gente del edificio la que se ocupe de pagar los paneles acústicos. Unos caraduras, ahí acordamos.
Es verdad, cada vez comienzan más temprano. No son ni las dos de la tarde y la cosa sigue hasta bien pasadas las ocho. Tú me quieres dejar, y yo no quiero sufrir, contigo me voy mi santa aunque me cueste morir... Qué bien lo cantan, son unos desgraciados, sólo los negros pueden pegar alaridos tan armónicos. Sigue después una explicación sentida sobre de los orígenes y el significado del candombe, desde mi puesto alcanzo a escuchar la palabra libertad. Y empieza el canto, una maravilla total. Candombe, dice el negro y la gente reunida contesta candombe. Candombe. Candombe, corean todos. Detrás, claro, suenan los tambores. Candombe, candombe, candombe, candombe... Ah, se me van los pies. ¿Suena fuerte? Y, sí. Con toda la fuerza del África.
No te escucho, vamos a lo de las chicas o no? Perá que no te oigo nada, no me cortes. Hola, hola, estás ahí? Decime sí o no. ¿QUÉ? Ay, hablá más fuerte, no se oye nada!!! NO? Ah, bueno, bueno, chau. Supongo yo que es no, no podría asegurarlo.
TUCUMÁN, VAMOS TUCUMÁN, TODAVÍA. Y LANÚS, HAY ALGUIEN DE LANÚS? SÍÍÍÍ, AQUÍ LANÚS!!! BUENO, A VER SI TUCUMÁN LE GANA A LANÚS. Un juego, uno de los tantos mini concursos de baile que organizan a lo largo de la tarde. Todo bien, hermano, entiendo que un candombe no pueda susurrarse. Pero esto, diría Cristina, es too much. Arrastrada por una intención que lleva meses creciendo, entro al patio y busco al locutor. Está lleno de gente, gente sentada ante mesitas y en los escalones. Mi primer impulso es gritar más fuerte, hacerme oir por encima del bochinche. Parada al frente miro hacia el escenario, pero la voz sale de otro lado. Ahí está, un negro simpático que vocifera y arenga. TUCUMÁN, DIJIMOS Y AHORA VAMOS A... En cuatro zancadas llego a su lado y acerco mi boca al micrófono. NO PODEMOS ESCUCHAR AL PÚBLICO, me oigo decir. Se hace un silencio espeso. El negro me mira con... temor, aprehensión? Aleja de mí el micrófono y, canchero, se recupera al instante. TIENE RAZÓN, UN APLAUSO FUERTE PARA LA GENTE DE LA FERIA. Giro y elevo los brazos en señal de saludo. DAME UN BESITO, escucho cuando me estoy yendo. Parece un chico reprendido, vuelvo y le estampo un beso en la mejilla. NO, EN SERIO, UN APLAUSO FUERTE PARA LA GENTE DE LA FERIA, VIENEN ACÁ A LAS CINCO DE LA MAÑANA, dice el negro pintándonos más sufridos de lo que somos.
Durante una media hora el volumen baja a un nivel casi aceptable. Hasta el tema de Rada, claro. UHUHUHUHU.... AHAHEYAHEY. Qué hijo de puta, le sale igual.
Es verdad, cada vez comienzan más temprano. No son ni las dos de la tarde y la cosa sigue hasta bien pasadas las ocho. Tú me quieres dejar, y yo no quiero sufrir, contigo me voy mi santa aunque me cueste morir... Qué bien lo cantan, son unos desgraciados, sólo los negros pueden pegar alaridos tan armónicos. Sigue después una explicación sentida sobre de los orígenes y el significado del candombe, desde mi puesto alcanzo a escuchar la palabra libertad. Y empieza el canto, una maravilla total. Candombe, dice el negro y la gente reunida contesta candombe. Candombe. Candombe, corean todos. Detrás, claro, suenan los tambores. Candombe, candombe, candombe, candombe... Ah, se me van los pies. ¿Suena fuerte? Y, sí. Con toda la fuerza del África.
No te escucho, vamos a lo de las chicas o no? Perá que no te oigo nada, no me cortes. Hola, hola, estás ahí? Decime sí o no. ¿QUÉ? Ay, hablá más fuerte, no se oye nada!!! NO? Ah, bueno, bueno, chau. Supongo yo que es no, no podría asegurarlo.
TUCUMÁN, VAMOS TUCUMÁN, TODAVÍA. Y LANÚS, HAY ALGUIEN DE LANÚS? SÍÍÍÍ, AQUÍ LANÚS!!! BUENO, A VER SI TUCUMÁN LE GANA A LANÚS. Un juego, uno de los tantos mini concursos de baile que organizan a lo largo de la tarde. Todo bien, hermano, entiendo que un candombe no pueda susurrarse. Pero esto, diría Cristina, es too much. Arrastrada por una intención que lleva meses creciendo, entro al patio y busco al locutor. Está lleno de gente, gente sentada ante mesitas y en los escalones. Mi primer impulso es gritar más fuerte, hacerme oir por encima del bochinche. Parada al frente miro hacia el escenario, pero la voz sale de otro lado. Ahí está, un negro simpático que vocifera y arenga. TUCUMÁN, DIJIMOS Y AHORA VAMOS A... En cuatro zancadas llego a su lado y acerco mi boca al micrófono. NO PODEMOS ESCUCHAR AL PÚBLICO, me oigo decir. Se hace un silencio espeso. El negro me mira con... temor, aprehensión? Aleja de mí el micrófono y, canchero, se recupera al instante. TIENE RAZÓN, UN APLAUSO FUERTE PARA LA GENTE DE LA FERIA. Giro y elevo los brazos en señal de saludo. DAME UN BESITO, escucho cuando me estoy yendo. Parece un chico reprendido, vuelvo y le estampo un beso en la mejilla. NO, EN SERIO, UN APLAUSO FUERTE PARA LA GENTE DE LA FERIA, VIENEN ACÁ A LAS CINCO DE LA MAÑANA, dice el negro pintándonos más sufridos de lo que somos.
Durante una media hora el volumen baja a un nivel casi aceptable. Hasta el tema de Rada, claro. UHUHUHUHU.... AHAHEYAHEY. Qué hijo de puta, le sale igual.
viernes, 30 de agosto de 2013
Viejos cassettes y cds
Hoy es el turno de acomodar viejos cassettes y cds. Por ahora parecen sólo cambiar de sitio. Encuentro Anhelo, de un joven José Cura y me demoro en dos poemas de Neruda.
Cuando yo muera
(Cien sonetos de amor, LXXXIX)
(Cien sonetos de amor, LXXXIX)
Cuando yo muera quiero
tus manos en mis ojos:
quiero la luz y el trigo
de tus manos amadas
pasar una vez más sobre
mí su frescura:
sentir la suavidad
que cambió mi destino.
tus manos en mis ojos:
quiero la luz y el trigo
de tus manos amadas
pasar una vez más sobre
mí su frescura:
sentir la suavidad
que cambió mi destino.
Quiero que vivas mientras yo, dormido,
te espero,
quiero que tus oídos sigan
oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar
que amamos juntos
y que sigas pisando la arena
que pisamos.
te espero,
quiero que tus oídos sigan
oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar
que amamos juntos
y que sigas pisando la arena
que pisamos.
Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre
todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo,
florida,
Amor mío, si muero y tú no mueres
(Cien sonetos de amor, XCII)
Polvo en el trigo, arena en las arenas
el tiempo, el agua errante, el viento vago
nos llevó como grano navegante.
Pudimos no encontrarnos en el tiempo.
Esta pradera en que nos encontramos,
oh pequeño infinito! devolvemos.
Pero este amor, [amor], no ha terminado,
Y así como no tuvo nacimiento
no tiene muerte, es como un largo río,
sólo cambia de tierras y de labios.
y a ti te amé y canté sobre
todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo,
florida,
para que alcances [todo] lo
que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra
para que se pasee mi sombra
por tu pelo,
[para que] y así conozcan
[para que] y así conozcan
la razón de mi canto.
(Cien sonetos de amor, XCII)
Amor mío, si muero y tú no mueres,
amor mío, si mueres y no muero,
no demos al dolor más territorio:
no hay extensión como la que vivimos.
amor mío, si mueres y no muero,
no demos al dolor más territorio:
no hay extensión como la que vivimos.
Polvo en el trigo, arena en las arenas
el tiempo, el agua errante, el viento vago
nos llevó como grano navegante.
Pudimos no encontrarnos en el tiempo.
Esta pradera en que nos encontramos,
oh pequeño infinito! devolvemos.
Pero este amor, [amor], no ha terminado,
Y así como no tuvo nacimiento
no tiene muerte, es como un largo río,
sólo cambia de tierras y de labios.
Y después, un cd de Obra inversa, con una bella adaptación de una poesía de L. Houston.
Growing together
After a short rain
Después de una breve lluvia
We stepped into the garden
Salimos al jardín
Growing together.
Creciendo juntos.
Cómo no escucharlos.
miércoles, 28 de agosto de 2013
Siria
Qué pena siento por Siria. Y una suerte de deja vu... ¿no vivimos ya esto de que Estados Unidos ataque a otro país por poseer armas químicas? ¿Armas que, por otro lado, nunca se encontraron?
Hablamos de Estados Unidos, el único país del mundo que lanzó la bomba atómica. Dos veces.
¿A quiénes hay que temer, quiénes son los mayores terroristas?
Cuando bombardearon Bagdad, mostraron por televisión a un chiquito que había perdido a su mamá, su papá y sus hermanos. También ambos brazos y piernas. El pibe -de unos siete u ocho años- miró derecho a cámara y reclamó con desesperación: "¡Devuélvanme las manos!" Una médica inglesa se apiadó de él y prometió llevarlo a Londres para que le pusieran miembros ortopédicos. En aquel momento pensé en los tantos heridos que no tuvieron la suerte de ser filmados. Y a eso lo llaman guerra.
Hablamos de Estados Unidos, el único país del mundo que lanzó la bomba atómica. Dos veces.
¿A quiénes hay que temer, quiénes son los mayores terroristas?
Cuando bombardearon Bagdad, mostraron por televisión a un chiquito que había perdido a su mamá, su papá y sus hermanos. También ambos brazos y piernas. El pibe -de unos siete u ocho años- miró derecho a cámara y reclamó con desesperación: "¡Devuélvanme las manos!" Una médica inglesa se apiadó de él y prometió llevarlo a Londres para que le pusieran miembros ortopédicos. En aquel momento pensé en los tantos heridos que no tuvieron la suerte de ser filmados. Y a eso lo llaman guerra.
lunes, 26 de agosto de 2013
Buenas nuevas
El ritual
"¿Cómo les anda la vida?", les pregunto a Caritas y a Suray.
-Estoy cansada, presionada y ansiosa...
-Ah, bueno.
-...agotada, angustiada e irascible...
-¡jaja!
-...poco creativa y... cómo se dice... improductiva. Igual tengo momentos de alegría.
Estamos esperando que el despistado que estacionó su camioneta Ford sobre Defensa, hoy domingo, venga a retirarla. Como tarda lo suyo, varios armamos nuestros puestos delante. Cuando finalmente aparece -pidiendo mil disculpas, justo es reconocerlo- debemos realizar toda una movida que incluye desarmar lo armado y hacerle lugar suficiente para que pueda salir.
Cuando no es un auto, se trata de un volquete. Sucede tan a menudo que ya es un clásico.
A media tarde aparece una pareja y se ubica justo enfrente. Así nomás, los dos parados, ella ofreciendo unos saquitos colgados en perchas y él con un sahumador del cual sale un humo espeso. Venderá lo que se quema, pienso. El olor me remonta a muchos años atrás, intentando "limpiar" el departamento que alquilaba, lleno de problemas. Alguien nos había pasado el dato: incienso, ¿mirra? y algo más que no recuerdo sobre brasas calientes, había que recorrer todos los ambientes haciendo oscilar el sahumador (en este caso, una vulgar lata de duraznos con manija de alambre) como en un ritual de iglesia. La pareja se queda sólo unos minutos, Caritas los invita a seguir caminando. Invita es un decir, ya fuimos todos alcanzados por el humo.
Es de noche, en casa. Recién ahora tomo conciencia: un hombre cualquiera (me gusta imaginarlo perceptivo), ha purificado nuestro lugar de trabajo con la misma fórmula recomendada allá lejos y hace tiempo.
Time is money
Me estoy comunicando mejor. Es decir, pienso en la persona que tengo enfrente y armo una frase coherente para ella. "Buen día. Mirá, quería averiguar... si yo les traigo un original, ¿ustedes pueden hacer el molde?" Parece sencillo. Lo es. Sucede que antes le miraba los ojos o el corte de pelo, y me quedaba ahí, tildada. Y la frase surgía más o menos como sigue: "Eh... hola. Eh... yo, este... cómo es... Yo, eh, trabajo haciendo manualidades, no? Y bueno, el tema es que quiero hacer una figura y, y..." Resoplido del que esperaba detrás y enarcada de ceja del vendedor, cosa que llevaba mi atención hacia esa ceja y me hacía balbucear todavía peor.
-Lo que necesito saber es si venden moldes...
-Sí, claro, ésta es la Casa de los Moldes.
-No, no me entendés, si ustedes hacen moldes.
-...
-A pedido.
-Ah! No.
-Claro, llamé hoy a la mañana pero el teléfono daba ocupad...
-Señor, ¿qué necesita?
"Gracias, muy amable...", murmuraba sin respuesta. Y enfilaba hacia la puerta con la cola entre las patas.
He descubierto las bondades de la comunicación directa.
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