Susanita decía, después de leer noticias de espanto en el diario, "¡Por suerte el mundo queda tan, tan lejos!.." Pergamino somos nosotros, Entre Ríos somos nosotros. Entre Cristina Kirchner que piensa o pensaba (año 2015) que el glifosato es un fertilizante y Mauricio Macri, que avala fumigar sobre las escuelas, estamos en el horno.
Pasear bajo una llovizna tiene lo suyo. Transformada en lluvia, con truenos y relámpagos, ya no convence. Es fundamental alejarse de la playa, durante una tormenta eléctrica y caminando por la arena, uno es el punto más alto. Ya estoy empapada. ¿Qué es eso blanco que brilla en mi bermuda? ¡Espuma! Resalta sobre la tela negra, qué mal lo enjuagué. Con la capucha de la campera puesta y los anteojos mojados, doy vueltas y más vueltas por avenidas y paseos mal señalizados. Estreno zapatillas, tal vez se estén deformando, no es lo mismo lavarlas y ponerlas a secar que usarlas en estas calles anegadas.
En el bar donde busco refugio, dentro del pinar, hay una pintada en la pared: VINISTE A DISFRUTAR, NO TE DISTRAIGAS.
Y claro que cuenta con toda la ayuda en herramientas sofisticadas y por supuesto que cada árbol talado duele y desde luego que la piel de oso en la pared provoca rechazo y por cierto nadie le cree el llamador de campanita. Pero que fascina, fascina.
Una pareja de Glasgow, Cal Hunter y Claire Segeren, compraron por accidente una mansión abandonada de 120 años de antigüedad tras una gran confusión en la subasta.
Ambos tenían la intención de pujar por un apartamento de dos habitaciones, pero se confundieron con los números de los lotes, por lo que pagaron casi 40 000 dólares por la mansión, según reportóDaily Record.
La mansión, llamada Jameswood Villa, se encuentra al noroeste de Glasgow, en Escocia, su techo tiene goteras, la madera está podrida y se ha derrumbado parcialmente.
Mientras esperan terminar su proyecto de renovación, la pareja vive en una caravana, pero afortunadamente se han enamorado de la propiedad.
“Nos encanta la casa y su impresionante ubicación en un pueblo al borde de un lago escocés. Todo ha sido un maravilloso error”, dijo Hunter, un joven carpintero de 26 años.
“Si logramos gestionar esta situación, podremos abordar cualquier cosa en el futuro, la restauración nos llevará mucho más de un año, pero solo pensamos en las habilidades para la vida que aprenderemos a lo largo del camino”.
Segeren, quien tiene 25 años de edad, agregó que la confusión con la compra inicial “fue un shock”, pero luego su padre le preguntó qué era lo peor que podía pasar.
“Ninguno de nosotros es de Escocia, así que tuvimos que buscar a Dunoon en el mapa y los dos nos sentimos aliviados al ver que no estaba tan lejos de Glasgow.
“Pero nuestro alivio se convirtió en desesperación cuando Cal se detuvo fuera de la casa y la vimos por primera vez”, contó Segeren.
Además del techo con goteras y el timbre podrido, las plantas habían invadido el terreno y la casa todavía estaba amueblada con sofás enmohecidos, muebles rotos y electrodomésticos viejos.
Sin embargo, la pareja había planeado dedicar un año al cambio de casa ya que Segeren había decidido que no asistiría de inmediato a la escuela de medicina, por lo que el mal estado de la casa no es un desastre completo.
En el área, casas similares se venden por unos 330 000 y 460 000 dólares.
Ahora la pareja está documentando sus trabajos para restaurar la propiedad en su blog “What Have We Dunoon”.
Placeres sencillos es un libro exquisito, un compendio de cosas que dan satisfacción. Muchos de esos ejemplos -brindados por gente de todas las edades- están relacionados con la limpieza. Lo recordé al ver este video.